Cómo no ser un imbécil

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Cómo no ser un gilipollas muestra a dos hombres discutiendo en el trabajo

Es fácil ser un imbécil. A todos nos ha pasado. Todos hemos tenido esos momentos en los que decimos o hacemos algo que sabemos que es hiriente, y lo hacemos de todos modos.

Ser un imbécil es fácil porque es fácil racionalizar nuestro mal comportamiento. Podemos convencernos de que sólo estamos siendo honestos, o de que la otra persona se lo merece, o de que en realidad sólo estábamos bromeando.

La verdad es que ser un imbécil suele ser una elección. Podemos elegir ser amables, aunque no sea fácil. Podemos elegir ser respetuosos, aunque la otra persona no lo sea. Y podemos elegir dejar de lado nuestra necesidad de tener siempre la razón o de decir siempre la última palabra.

Puede que no siempre lo parezca, pero siempre podemos elegir cómo tratar a los demás. Y cuando elegimos ser amables, mejoramos un poco el mundo.

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